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Donde acaba Europa, donde los vestigios musulmanes deberían haber dejado una arquitectura con casas blancas y calles estrechas, sorprende encontrarse con algunos barrios que parecen trasportados de la campiña inglesa y con restos de arquitectura industrial más propio de Manchester que de una ciudad  andaluza. Es Huelva, que conserva aún muy viva en sus entrañas los vestigios de la llegada de los ingleses a mediados del siglo XIX y que han dejado una impronta en la provincia onubense que vale la pena recorrer.

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En una ruta para conocer los vestigios de los ingleses por la provincia de Huelva deberíamos empezar donde comenzó todo. Fue a mediados del siglo XIX cuando los ingleses compraron las minas de Riotinto, en el municipio del mismo nombre, situado a 80 kilómetros de la capital de la provincia,  y que ya habían explotado tartesos, fenicios y romanos.

Hay que recordar que más de 5000 años de explotación minera han convertido a la localidad de Minas de Riotinto en un escenario de paisajes rojos, amarillos, violetas, verdes, grises y ocres repleto de impresionantes explotaciones mineras a cielo abierto.

En ese entorno, la arquitectura victoriana de los ingleses aún se conserva en Riotinto en el barrio de Bella Vista,  que se envuelve en un clima de exclusividad y lujo, y que fue construido para albergar al denominado staff inglés.

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Dirigentes de la empresa tenían su residencia aquí. La Casa nº 21 fue construida hacia 1895, y gracias a una respetuosa restauración, en sus casi 600 metros se evoca con todo lujo de detalle la vida cotidiana de una familia británica afincada en la Cuenca Minera. También  se ha montado un museo, en el antiguo hospital de la Compañía, para recordar la importancia que tuvo esta explotación. Una pieza única del museo es, sin duda, el denominado vagón del Maharajá, el vagón de vía estrecha más lujoso del mundo, construido para la reina Victoria de Inglaterra y traído a la Cuenca Minera de Riotinto para una visita del Rey Alfonso XIII.

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En la explotación minera se puede visitar parte de la Corta, un inmenso cráter de 1.200 metros de diámetro y 345 de profundidad que constituye la seña de identidad de esta comarca. Esta imponente brecha en la tierra encierra una belleza agreste, donde contrasta el rojo sangre del mineral con el esmeralda de las balsas de aguas sulfurosas de su subsuelo. Asomarse a su interior provocará al visitante una sensación difícil de olvidar. Por otra parte,  del trazado original del ferrocarril que discurría paralelo al río Tinto y que llegó a contar con 143 locomotoras, 2.000 vagonetas de mineral y más de 1.300 vagones, se han recuperado doce kilómetros para su uso turístico. Para visitar los restos ingleses en Riotinto está la Central de reservas Parque Minero Riotinto.

El Muelle del Tinto y el barrio Obrero

De Riotinto salía una vía férrea en la que se trasladaba el material hasta el embarcadero en la ría de Huelva. Para las tareas de desembarco del cobre se construyó en la capital de la provincia,  a finales del siglo XIX un muelle de hierro, de mas de un kilómetro que desgraciadamente se partió  en dos para permitir el paso de los camiones hacia el Polo Industrial onubense.

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Sin embargo quedan aun los dos extremos y nos sirven de base para iniciar la ruta de los ingleses por la capital onubense. En una de las zonas altas de la ciudad, como ocurrió en Riotinto, los ingleses construyeron un barrio de estilo victoriano, el Barrio Obrero,  para alojar a los trabajadores de la compañía,  que afortunadamente si se conserva tal y como lo idearon los arquitectos contratados por la compañía y que desde 1977 está considerado Bien de Interés Cultural. El barrio se construye en dos etapas: Se inicia en 1916 con casas de una sola planta que evocan la arquitectura inglesa, basado en un concepto de «ciudad jardín», con paseo de circunvalación, isletas con jardines y servicios comunes (jardines, casino, biblioteca). Y en 1922, los arquitectos Aguado y Pérez Carasa son los encargados de proyectar nuevos bloques de viviendas, ahora de dos plantas, que dan al conjunto una peculiar estética, superior al diseño primitivo.

Pero como los obreros no podían convivir con los dirigentes, un poco más abajo, en la llamada Alameda Sundhein, aún se conservan algunos vestigios de la zona residencial de la alta burguesía y una placa nos recuerda que allí, justo en la plaza que hace el Hotel Luz y el Palacio de Justicia, se edificó  el Velódromo, el primer campo de fútbol de España y donde nació el Real Club Recreativo de Huelva, el decano de los clubes españoles de fútbol. 

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Al final de la avenida nos encontramos con otro de los importantes restos de la arquitectura colonial inglesa en Huelva, el hotel Colon, construido en 1883 y que hoy en día alberga un moderno centro de exposiciones y congresos.

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