Los vinos blancos del Condado de Huelva atesoran una larga tradición. Hay quien dice que fue la primera zona de España donde se cultivó la vid. Históricamente, los vinos del Condado han pasado por muchas etapas, algunas de esplendor y otras no tanto. Durante años cercanos, la producción de estos caldos sirvieron para reforzar otras denominaciones de origen cercanas. En otras ocasiones, afortunadamente, algunas bodegas se lanzaron a comercializar marcas propias. Durante tiempo, sin embargo, estos vinos no fueron especialmente cotizados en el mercado gourmet de los vinos. Eso está cambiando últimamente y algunas bodegas empiezan a llegar a públicos y mesas selectas. Uno de ellos en Juan Jaime, un vino de bodegas Oliveros.

El apellido Oliveros está ligado al vino desde hace más de 80 años, tiempo en el que se crean las primeras bodegas bajo la Denominación de Origen Condado de Huelva. Desde sus orígenes en 1940, y tras convertirse en empresa exportadora de referencia en nuestro ámbito geográfico, Bodegas Oliveros ha conseguido crecer, generación tras generación, ante los cambios de tendencias, moda y coyunturas económicas. El secreto de su éxito reside en saber reunir tradición y las nuevas tendencias empresariales y vitivinícolas bajo un único objetivo: contar con una amplia gama de vinos de calidad y liderar el sector del vino dentro de la Denominación de Origen Condado de Huelva.

Hoy, el negocio familiar, dirigido por la tercera generación Oliveros, comercializa más de 10 marcas diferentes y está presente en más de 20 países del mundo. Desde principios del S.XXI Bodegas Oliveros es también líder en la zona en Enoturismo recibiendo miles de visitas a lo largo del año.
Juan Jaime es un vino elaborado con la variedad zalema mediante fermentación a temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable. De color amarillo pajizo con tonos verdosos y grises, su aroma es limpio con matices frutales y aromas de hierbas frescas, recuerdo de cesped recien cortado. En paladar, sabe a afrutado y goloso a la vez, con fruta fresca y perfecto equilibrio entre carga frutal y acidez final. El postgusto es largo y frutoso.
Un vino, en definitiva, recomendable y de los que prestigia a esta Denominación de Origen.

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