Cuatro días en Oaxaca
Oaxaca es una de esas ciudades que te atrapa desde el primer momento. Su mezcla de cultura prehispánica, arquitectura colonial y gastronomía reconocida mundialmente la convierten en uno de los destinos más completos de México. Esta es la ruta que seguí durante cuatro días que, sin duda, se quedaron cortos.

Día 1 — Llegada y primer contacto con la ciudad
Tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional Xoxocotlán, a unos 9 km del centro, lo mejor es tomar un taxi autorizado o una combi para llegar al hotel. El centro histórico es compacto y muy caminable, así que conviene alojarse en él o cerca.
La primera tarde se puede dedicar a pasear por el zócalo y acercarse a la Catedral de Oaxaca, construida en el siglo XVII con una fachada barroca que merece detenerse a observar con calma. Desde ahí, a pocos metros, se llega al Ex Convento y Museo de Santo Domingo, una de las visitas imprescindibles de la ciudad. El edificio del siglo XVI alberga una impresionante colección de arte prehispánico y colonial, con piezas de la tumba 7 de Monte Albán entre sus joyas. Los jardines botánicos anexos, inaugurados en 1998, son también una parada recomendada.
Para cenar, la calle Macedonio Alcalá y los alrededores del zócalo concentran restaurantes donde probar los clásicos oaxaqueños: tlayudas, mole negro y el inconfundible queso quesillo. Una buena primera noche.
Sugerencia: si llegas un viernes o sábado por la noche, es habitual encontrar música en vivo y eventos culturales en el zócalo, entrada libre.

Día 2 — Monte Albán e Hierve el Agua
El día más exigente físicamente, pero también el más impactante.
Por la mañana temprano, visita a Monte Albán, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue la capital de la civilización zapoteca y uno de los primeros centros urbanos de Mesoamérica, con ocupación desde el 500 a.C. hasta el 700 d.C. Sus plataformas, juego de pelota y observatorio astronómico se despliegan sobre una meseta desde la que se domina todo el valle de Oaxaca. Llega antes de las 9h para evitar el calor y las aglomeraciones.
Por la tarde, el destino es Hierve el Agua, una formación de cascadas petrificadas a unos 70 km de la ciudad. El agua rica en minerales ha creado a lo largo de miles de años unas terrazas calcáreas que simulan cascadas congeladas, con pozas naturales donde es posible bañarse. El paisaje del valle de Cañada que rodea el lugar es extraordinario.
Sugerencia: para hacer Monte Albán + Hierve el Agua en un solo día, es más cómodo contratar una excursión organizada o alquilar coche. El transporte público hasta Hierve el Agua puede ser complicado.

Día 3 — El árbol milenario, Zaachila y los mercados artesanales
Una jornada más tranquila, perfecta para conocer los pueblos de los Valles Centrales.
Primera parada: Santa María del Tule, a 14 km de Oaxaca. Su atractivo principal es un ahuehuete —el árbol del Tule— con más de 2.000 años de antigüedad y el tronco de mayor circunferencia del mundo, con unos 58 metros de perímetro. Es una de esas cosas que hay que ver para creer.
Después, visita a Zaachila, un pueblo con un mercado local muy auténtico y una zona arqueológica menor pero interesante, con tumbas zapotecas abiertas al público. Es un buen lugar para comprar artesanías directamente a los productores, desde tapetes de lana tejidos a mano hasta barro negro, la cerámica característica de la región.
Sugerencia: si el tiempo lo permite, el pueblo de Teotitlán del Valle, en la misma ruta, es la capital oaxaqueña de los tapetes de lana. Vale la pena añadirlo al recorrido.
Día 4 — Mitla y el mercado de Oaxaca
La última jornada combina arqueología y mercado para cerrar el viaje con buen sabor.
Mitla es uno de los sitios arqueológicos más singulares de México. Fue el principal centro ceremonial y religioso zapoteco y destaca por sus frisos de grecas geométricas en piedra, sin paralelo en la arquitectura prehispánica de Mesoamérica. A diferencia de Monte Albán, Mitla fue ocupada también por los mixtecos, lo que le da una capa adicional de complejidad histórica. El sitio está a unos 46 km de la ciudad.
De regreso a Oaxaca, el Mercado Benito Juárez y el cercano Mercado 20 de Noviembre son el cierre perfecto: colores, olores y una oferta gastronómica inagotable. El mercado 20 de Noviembre es conocido especialmente por sus corredores de carne al carbón, donde se pueden comer chorizos oaxaqueños y tasajo a muy buen precio.
Sugerencia: reserva la última tarde para comprar chocolate oaxaqueño molido en los molinos del mercado y mezcal artesanal directamente en las tiendas del centro. Son los mejores souvenirs del viaje.

Cuatro días dan para mucho en Oaxaca, aunque invariablemente te irás con la lista de pendientes más larga que la de llegada. Eso, en el fondo, es la mejor señal.
Deja un comentario